Poema del libro farenheit 451
El Mar es Fe
Estuvo una vez lleno, envolviendo la tierra.
Yacía como los pliegues de un brillante manto dorado.
Pero, ahora, sólo escucho
Su retumbar melancólico, prolongado, lejano,
En receso, al aliento
Del viento nocturno, junto al melancólico borde
De los desnudos guijarros del mundo.
Oh, amor, seamos sinceros
El uno con el otro. Por el mundo que parece
Extenderse ante nosotros como una tierra de ensueños,
Tan diversa, ten bella, tan nueva,
Sin tener en realidad ni alegría, ni amor, ni luz,
Ni certidumbre, ni sosiego, ni ayuda en el dolor;
Y aquí estamos nosotros como en lóbrega llanura,
Agitados por confusos temores de lucha y de huida,
Donde ignorantes ejércitos se enfrentan cada noche.
